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Sepúlveda, conjunto historico

Sepúlveda aúna historia, arte, gastronomía, naturaleza, cultura inmaterial y cultura viva. Por ello, no es atrevido definirla como una de las salas más bellas del llamado Museo vivo más grande del mundo, es decir, de Castilla y León.

El centro neurálgico de la villa es su Plaza Mayor que, a diferencia de muchos otros lugares, se encuentra fuera de lo que era el recinto amurallado, es decir, extramuros. La plaza es rectangular y parcialmente porticada. Situándonos frente al edificio del reloj, podremos admirar una de las joyas y construcciones singulares de la localidad, el castillo, una edificación producto de tres épocas muy distintas: - En primer lugar, observamos tres torreones pertenecientes a la muralla árabe del siglo X que formaba parte, al mismo tiempo, del castillo-palacio. - Por otro lado, en los paños de la muralla, se abren dos balconadas pertenecientes a la casa de los González de Sepúlveda, edificio del siglo XVI, y cuyos muros vieron nacer al conocido escritor Don Francisco de Cossío. - En el siglo XVIII, al castillo se le adosó una fachada barroca acompañada de una espadaña situada en el torreón central y formada por dos campanas, una de las cuales, la zángana, toca cada día el tradicional Toque de Queda, 33 campanadas que anunciaban el cierre de las puertas de la muralla y que hoy forman parte de la cultura inmaterial de nuestra localidad, de la tradición popular, tan importante en esta villa.

Dignas de recorrer son las dos callejuelas que se abren a ambos lados de la plaza, una de ellas, la calle Lope Tablada, dedicada al importante pintor segoviano, nos permite desembocar en la Casa de los Palomares y Díez, ejemplo de las numerosas casas blasonadas que nos encontramos a lo largo de la localidad. Desde el otro lado de la Plaza nos sorprende una hermosa escalinata que culmina con un precioso Crucero Renacentista. Al subir sus escaleras, nos encontramos con la única iglesia de las tres que se construyeron en zona de extramuros que aún se conserva, la iglesia románica de San Bartolomé. Actual parroquia de Sepúlveda, se trata de un edificio del siglo XII a la que se añaden dos capillas a modo de crucero. En el interior, podemos observar numerosos retablos, destacando uno en el que encontramos a San Bartolomé. Saliendo del templo, no solo podemos contemplar una sensacional vista de la plaza, sino también imaginar una de las noches más bellas en esta localidad, durante la que se celebra la Fiesta de El Diablillo. Cada 23 de agosto, a las 10 de la noche, las luces de la plaza y del barrio de San Bartolomé se apagan para dar paso a un momento mágico, es entonces cuando, de una hoguera encendida momentos antes, salen los diablillos y bajan la escalinata dando escobazos a los asistentes.

   



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